sábado, 14 de julio de 2018

   
                                            

TENÍAS VEINTE AÑOS Y UNA RIMA
sin declamar aún, entre papeles.
Intacto aquel rubor, el tiempo solo
se entregó a tus abrazos,
enajenando noches imposibles
y fingiéndote el sol de cada día.
Pudiste haber huido
con otra libertad que te llegaba
de las manos del hombre prisionero,
reo de pura sangre, sin nobleza,
apenas apto para el sacrificio.
Tenías la palabra y unos años
por cumplir, como ahora
si el miedo no lo impide,
como posees tantas despedidas.
Pero siempre regresas
al lugar de los hechos,
a la página en blanco
donde el tiempo escribió sin repetirse,
a unas manos de piedra erosionadas.


                                         (de MÍNIMO SOL DE INVIERNO, 2006)

Lienzo de A. Modigliani

viernes, 13 de julio de 2018




DESOLACIÓN APARTE,
lo escrito permanece
en otra compañía
tal vez no deseada,
pero es mejor su sombra
que el resplandor inútil,
sobre todo si un vuelo
de manos por la página
resuelve esa carencia
tenaz del abandono.
Contemplación aparte,
lo escrito reaparece.


                                                 (de TEMPO DE VUELO SOSTENIDO, 2004)

Lienzo de Pierre Bonnard

jueves, 12 de julio de 2018

              


          LEGADO  ORIGINAL

 
La impresión de los días sobre el tiempo
va goteando dudas
que reposan al fondo de ocultos horizontes.
Es difícil saber
a qué carta quedarse
cuando la libertad de ir viviendo
depende, como siempre,
de una escasa certeza.
Esos días que tienen su sombra atribuida
pueden cambiar de sitio
en viejos calendarios donde alguien
que huía del olvido los buscaba,
mientras la nitidez de su memoria
trataba de borrarlos indefinidamente.
Nunca la creación fluyó más lenta
ni se jugó la luz a una sola noche.


                                                     (de DOS LENTAS SOLEDADES, 2002)

Lienzo de Kathy Jones

miércoles, 11 de julio de 2018



















                    SORIA
 

Después de contemplarla, sus perfiles
se convierten en eco de tus ojos,
en envés del misterio.
Piedra rojiza, códice miniado,
tapiales adheridos a penumbras
que rondan el poniente, cuántos días
pensándola, sin más, inalterada.
Buscaste tu leyenda
remota y familiar entre los cerros;
volviste aquel verano
como quien nunca antes
había interrumpido su esperanza,
y ahora te transformas
en un ánima azul que la diluye.
Oh ciudad escogida por tu sombra
para desentrañarse,
cerco del corazón, rubor en vuelo,
cuánta mirada escrita
desde tu lucidez a sus espaldas.


                                 (de TU LUMBRE AJENA, 2001)