viernes, 19 de septiembre de 2014




               INQUIETUD

 
Inquietud de tus manos sin memoria,
sin rastro de caricias entregadas,
temblor para un vacío irreparable.
Sólo tus manos, hechas ya ceniza,
se acostumbraron al amor del viento
como al de aquellas otras manos firmes,
protegidas por ti de toda herrumbre.
No existe la cordura sin delirio
para alguien cuyo tacto se asemeja
a rito de esplendor sobre otro cuerpo,
ni padece mejor su desamparo
en la recta final de la alegría.
Nunca tus manos se sintieron débiles
para domar el fuego primitivo
con la misma inquietud que reavivaban
el de aquellas caricias sin retorno.


                                                                              (de DANAIDE, 2012)

Lienzo de David Agenjo

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