miércoles, 5 de julio de 2017

 
                                     LA  PARED


Un reflejo dorado la posee
con las últimas luces del ocaso.
Cuando no tienes nada que decirte,
tu mirada va a ella, mejor dicho,
a un poema prendido en su blancura,
ese mismo poema que quisieras
haber escrito tú. Pero ya es tarde,
y un reflejo dorado difumina
esos versos ajenos, esos versos
donde una vez sus ojos se posaron.


                                                      (de DESDE NOVIEMBRE, 1992)


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