sábado, 18 de marzo de 2017




       MI ABENCERRAJE

 
La tersura fragante de tus manos
detenía aquel tiempo
que entre el milagro y el recuerdo abría
sus caricias en flor, cuando poblaban
mi cuerpo atardecido.
Un eco de tristeza
desplegaba en el aire
sus tules malvas, su perfume tibio,
anunciando a los cielos tu partida. 

Ahora, en el silencio, me pregunto
si has de volver, si el corazón que llevas
regresará contigo,
si tus manos, entonces derramadas
sobre mí, prenderán nuevas corolas
antes de que otra ausencia las apague. 

Abro los ojos y no estás. Se duerme
un crepúsculo eterno. La patética
desnudez de mi vida reconoce
una cruel realidad: la suya. Ahora,
entre el recuerdo y el milagro, todo
se convierte en el eco de tu nombre,
de tus manos en flor, mi abencerraje.


                                           (de PASEO DE LOS MAGNOLIOS, 1995)

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