miércoles, 17 de septiembre de 2014


 


               VI

 
De vez en cuando surge
aquella antigua calma,
la que me defendía
de bienes y carencias.
Por eso sé que sigue
aún viva en lo insondable. 

Todo hubiera podido
terminar con un resto
de nieve entre los ojos,
con un perfume tibio en la solapa
y una pisada gris sobre la alfombra.
Pero no, ni siquiera
me dejaba perder en su partida. 

También yo tendré miedo
a morir sin que alguien
recoja mi suspiro,
mi voluntad quebrada.
Sólo el amor entonces
podrá darme la mano.


                                                        (de RETABLO DE CENIZAS, 2011)

Lienzo de Jack Vettriano

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