jueves, 4 de julio de 2013


              


                                      MYSTICA

 
Yo me salvo en tu nombre
cuando no lo pronuncio
más que con el silencio
dolorido y cansado
que invade mi palabra,
y me salvo contigo
de todas las dudosas
verdades de este mundo,
llegando hasta los límites
de tu misterio humano,
peregrinando a ciegas
por el remordimiento
que en ti me desentraña
la tentación divina
de nunca condenarme.


                                                     (de TANTO VALES, 1996)

Lienzo de Dorothée de Raadt

1 comentario:

  1. De vez en cuando, dejo de leer tus entradas. Maravillosa. Un saludo.

    ResponderEliminar